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Templos Templos en la Actualidad
Templos en la Actualidad

Por el Elder James E. Talmage (1862-1933)
      Del Quorum de los Doce Apostoles 

No fue sino hasta la restauración del Evangelio en el siglo diecinueve, con sus antiguos poderes y privilegios, cuando una vez más se manifestó el Santo Sacerdocio entre los hombres; y téngase presente que la autoridad para hablar y actuar en el nombre de Dios es esencial para un templo, y que éste es nulo sin la autoridad sagrada del Santo Sacerdocio. En el año 1820 de nuestro Señor, José Smith, el profeta de esta última dispensación, en esa época un joven de catorce años, recibió una manifestación divina, en la cual el Padre Eterno y Su Hijo Jesucristo aparecieron e instruyeron al joven suplicante (véase Artículos de Fe, decimosegunda edición, 1924, capítulo 1). Por medio de José Smith se restauró en la tierra el Evangelio de los días anteriores y se restableció la antigua ley. Con el transcurso del tiempo, mediante el ministerio del Profeta, se organizó La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyo establecimiento se distinguió por manifestaciones de poder divino.

Es significativo el hecho de que esta Iglesia, fiel a la distinción que afirma ---la de ser la Iglesia del Dios viviente, como su nombre lo indica--- desde los primeros días de su historia, empezó a prepararse para la construcción de un templo (véase D. y C. 36:8; 42:36; 133:2). La Iglesia se organizó como corporación terrenal el 6 de abril de 1830 de nuestra era, y en julio del año siguiente se recibió una revelación en la que se indicaba el sitio de un templo futuro cerca de Independence, Misuri.

El primer día de junio de 1833, en una revelación dada al profeta José Smith, el Señor ordenó la Temploconstrucción inmediata de una casa santa, en la cual Él prometió investir a sus siervos escogidos con poder y autoridad (véase D. y C. 95). El pueblo correspondió al llamado con buena voluntad y devoción, y, a pesar de su extremada pobreza y frente a una persecución implacable, la obra se llevó a cabo hasta su conclusión, y en marzo de 1836 se dedicó el primer templo de la época moderna en Kirtland, Ohio (véase D. y C. 109). Manifestaciones divinas, comparables a las que acompañaron la presentación del primer templo en días antiguos, caracterizaron los servicios dedicatorios, y en ocasiones posteriores aparecieron dentro de los recintos sagrados seres celestiales con revelaciones de la voluntad divina para el hombre. En ese lugar nuevamente se vio y se oyó al Señor Jesucristo (véase D. y C. 110:1--10). Dentro de dos años de la fecha de su dedicación, aquellos que construyeron el Templo de Kirtland tuvieron que abandonarlo, obligados a huir por motivo de la persecución. Con su partida el templo sagrado llegó a ser sólo una casa normal y corriente, repudiada por el Señor a cuyo nombre se había levantado. El edificio todavía está en pie.

 Los Santos de los Últimos Días emigraron hacia el Oeste, y se establecieron primeramente en Misuri y más tarde en Illinois, donde la sede de la Iglesia se estableció en Nauvoo. No bien se hubieron acomodado en su nueva morada, la voz de la revelación se oyó una vez más, llamando al pueblo a que nuevamente construyera una casa sagrada al nombre de Dios.

Las piedras angulares del Templo de Nauvoo se colocaron el 6 de abril de 1841, y se le puso el coronamiento el 24 de mayo de 1845; ambos actos se celebraron con una asamblea solemne y servicios sagrados. Aunque era palpable que se verían obligados a huir nuevamente, y aun cuando sabían que el templo tendría que ser abandonado poco después de terminarlo, todos trabajaron con fuerza y diligencia para completar y amueblar debidamente el edificio. Se dedicó el 30 de abril de 1846 aunque ciertas partes, tales como la pila bautismal, previamente se habían dedicado y usado para efectuar ordenanzas. Muchos de los miembros recibieron sus bendiciones y santa investidura en el Templo de Nauvoo aun cuando antes de terminarse el edificio, ya había empezado el éxodo del pueblo. El templo fue abandonado por aquellos que en su pobreza y a fuerza de sacrificios lo habían erigido. En noviembre de 1848 fue víctima de incendiarios, y en mayo de 1850 un tornado arrasó lo que quedaba de las paredes quemadas.

El 24 de julio de 1847 los pioneros mormones entraron en los valles de Utah mientras la región eraTemplo de Salt Lake todavía territorio mexicano, y establecieron una colonia donde hoy se encuentra Salt Lake City. Cuatro días después, Brigham Young, profeta y director, indicó un sitio en la tierra desértica, y golpeando la tierra seca con su bastón, proclamó: “Aquí estará el templo de nuestro Dios”.Este sitio es el que en la actualidad ocupa la hermosa Manzana del Templo, alrededor de la cual la ciudad ha crecido. En febrero de 1853 se dedicó el terreno con un servicio sagrado, y el día 6 del mes de abril siguiente se colocaron las piedras angulares al acompañamiento de solemnes e imponentes ceremonias. La construcción del Templo de Salt Lake duró cuarenta años; el coronamiento se colocó el 6 de abril de 1892 y un año después se dedicó el edificio terminado.

No es el propósito de este material considerar en detalle ningún templo en particular, ya sea antiguo templo_007o moderno, sino más bien indicar las características esenciales y distintivas de los templos, así como aclarar el hecho de que tanto en tiempos antiguos como modernos la construcción de templos ha sido, para el pueblo del convenio, una obra particularmente requerida de sus manos. De lo que se ha dicho, se destaca que un templo es más que una capilla o iglesia, más que una sinagoga o catedral; es un edificio erigido en calidad de Casa del Señor, sagrada para la más íntima comunión entre el Señor mismo y el Santo Sacerdocio, y consagrada a las más altas y sagradas ordenanzas que corresponden a la edad o dispensación a la cual pertenece determinado templo. Es más, para ser en realidad un santo templo ---aceptado por el Señor y por Él reconocido como Su Casa--- la ofrenda debe haberse solicitado, y tanto ésta como el que la ofrece deben ser dignos.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días proclama que posee el santo sacerdocio nuevamente restaurado en la tierra, y que está investida con la comisión divina de erigir y conservar templos dedicados al nombre y servicio del Dios verdadero y viviente, y administrar dentro de estos edificios sagrados las ordenanzas del sacerdocio, cuyo efecto estará en vigor así en la tierra como allende el sepulcro. 
 

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